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jueves, 12 de febrero de 2015

Arrecifes, Tela. Buen restaurante marinero en primera línea de playa





El Lempira que come tenía pendiente compartir esta entrada desde que visitó Tela, esa hermosa ciudad caribeña de finas arenas blancas y hermosos paisajes vírgenes como los de la Reserva Janeth Kawas... Mar, playa, sol... y rico pescado en el restaurante Arrecifes!

Situado sobre la mismísima playa, Arrecifes ofrece todo lo que busca el comensal cuando visita esta linda ciudad. Pescado fresco, sopa marinera, mariscos... y cerveza fría. Todo ello en un ambiente informal, rústico, al que sin duda le vendría bien un repaso general en cuanto a mobiliario y decoración...

Sillas de plástico, mesas algo reducidas, suelos de cemento, una barra lateral en L y poco más... eso sí: las vistas del mar cubren todo defecto.


Sí destaca positivamente el servicio. Muy cercano y con ganas de agradar, explicaron al Lempira que come todos los detalles del menú, y alguno más. Bien!

El menú de Arrecifes es breve... como tiene que ser en un restaurante dedicado al pescado y al marisco. Como entrantes se ofrecen cocteles de camarón o caracol a 135 L. y ceviches de pescado a 125 L., algunas ensaladas, de camarón o caracol a 200 L. y lo que llaman "misceláneas" entre las que se encuentran hamburguesas, sándwiches o alitas de pollo.

Como platos fuertes parrillada de mariscos y pescado a 660 L., arroz con mariscos a 650 L., pescado frito según tamaño (entre 120 y 200 L.), camarones plancha, ajillo, empanizados o en mantequilla a 210 L., caracoles al mismo precio y calamares a 175 L. Todos los platos vienen acompañados con tajaditas, arroz con frijoles y algo de ensalada. Hay sopa de pescado, de camarón, de caracol, de jaiba y marinera a precios comprendidos entre los 130 L. y los 210 L.

En definitiva, un atractivo menú de mar a buenos precios.

Como el Lempira estaba muy acompañado, tuvo ocasión de probar un poco de todo. El cóctel mixto resultaba fresco, con bastante limón. Muy agradable en boca la textura de los vegetales cortados muy menudos. Quizás se echaba en falta algo de potencia sápida al pescado...


Por cierto, esa "vajilla vintage" causaría furor en más de algún estrellado restaurante europeo... puro encanto!

La sopa marinera estaba realmente rica. Todo el sabor que no tenía el pescado del cóctel mixto lo tenía la sopa. Perfecto punto... y bastante potencia marina matizada por el coco. Buen exponente de lo que debe ser una sopa marinera de nuestro caribe.


Los camarones empanizados resultaron correctos. Sin mucha chispa. ¿Serían congelados? el Lempira lo sospecha. En cualquier caso, cumplieron bien. Lo que no tiene perdón de Dios son las papas congeladas... no es cuestión exclusiva de Arrecifas... sino una práctica demasiado extendida últimamente y, la verdad, ya toca ponerle fin: ¡Basta de papas congeladas en nuestros Puestos de Comida y Restaurantes!


El pescado frito, a buen punto, con bastante sabor y buena textura. las tajaditas muy ricas, recién fritas... y el arroz con frijoles bastante bien logrado, lo cual no es tan común, desgraciadamente. Cumplió sobradamente el plato!


Por último, lo mejor de la comida, los calamarcitos al ajillo, que en otros lugares son conocidos con el nombre de chipirones. Sencillamente exquisitos. Perfecta textura al punto justo de ternura y con mucho sabor a mar en perfecta combinación con la excelente elaboración al ajillo. Muy, muy bien!... tanto gustaron que el Lempira dobletió...


Los tostones también buenos... no así la ensalada, completamente prescindible por su falta de vinagreta. Además, estaba elaborada con lechuga Iceberg... y ya se sabe: una ensalada de lechuga Iceberg no sabe a absolutamente nada. Sólo sirve como elemento decorativo de dudoso gusto puesto en un plato.

Como bebidas se ofrece cerveza, refrescos y algunos cocteles como margaritas a 70 L. o piña colada a 60 L. No hay vino.

En resumen: Arrecifes es un restaurante marinero que ofrece lo necesario y algo más para comer bastante bien a un precio más que razonable. Buena sopa marinera, excelentes calamares, buen pescado frito... 



Categoría "Restaurantes" Arrecifas, Tela
Puntuación
Entorno
6.4
Servicio
7.8
Servicio Vino

Comida
7.7


Puntuación Media
7.4
Relación Calidad Precio
8



miércoles, 26 de noviembre de 2014

Cesar Mariscos, Tela. Gran chile.

César Mariscos goza de una inmejorable situación en primera línea de la hermosa playa de Tela, al tiempo que de una más que notable reputación en la zona, gracias, dicen, al buen hacer de años de duro trabajo. La agradable terraza del local, y su buen ambiente, unido a los efusivos comentarios que los y las lectoras del Lempira escribieron en el Facebook animándolo a probar su chile y sus platos marineros, fueron motivo más que suficiente para decantarse por esta opción.


El restaurante forma parte del complejo Hotel Cesar Mariscos, un edificio de 3 plantas situado en primera línea del paseo marítimo de Tela. Una bonita terraza con varias mesas alargadas de madera de color vestidas con pasamanteles azules, prolonga la sala principal y constituye el principal reclamo del restaurante cuando uno lo mira desde la blanca y fina arena teleña. La entrada por la puerta lateral, conduce al comensal por la recepción del Hotel antes de acceder a su sala. Una sala amplia decorada con algunos objetos marineros, algún cuadro de inspiración marina, y una combinación de colores más o menos agradable. Las mesas y sillas de madera, y sobre todo, la luz que inunda el espacio, hacen del lugar un ambiente agradable.


Los calores del caribe se compensan con bastantes ventiladores, aunque en ocasiones, el calor aprieta. De todos modos, el Lempira siempre prefiere comer con un poco de calor, que con los aires acondicionados puestos a toda marcha... además, no hay mejor excusa para arrancar la comida con una buena cerveza fría, o un buen cóctel.

En cualquier caso, si hay espacio en la terraza, no lo duden... miren qué vistas:


La carta de Cesar Mariscos se basa, como su nombre indica, en marisco. Mariscos y pescados de diferentes tamaños y tipos, unidos a ceviches o cócteles, sopas marineras, y algún que otro platillo de carne, se presentan en un menú no excesivamente largo (tampoco breve). Entre las entradas, destacan los ceviches y cocteles, a 160 L. Los hay de camarones, de caracol, de pescado y mixtos. Los caracoles se ofrecen en diferentes preparaciones: empanizados, al ajillo, empalizados con coco, a la mantequilla o a la plancha, al precio de 220 L.; igual que los camarones, que cuestan entre 242 L y 292 L. El pescado se ofrece entero frito y cuesta entre 180 y 350 según tamaño. También se ofrecen filetes de pescado a la parrilla, encebollados, en salsa jalapeña o de ajo, al precio de 220 L. Hay langosta, a 40 L. a Onza.

Las sopas, gran reclamo de Cesar Mariscos, son: sopa marinera a 230 L, sopa de caracol a 205 L., sopa de camarón a 199 L., y sopa de pollo a 150 L.

La mariscada de Cesar Mariscos, para 4 personas incluye camarones, caracol, pescado, ensalada verde, jaibas, solitas de caracol, tostones de plátano, rice and beans y pan de coco... a 1100 L. En temporada hay King Crab, a 400 L. que se sirve con ensalada versa, rice and jeans, pan de coco, y tajadas de plátano. Como carnes se ofrecen Filet Mignon a 305 L., pollo frito a 165 L., o punta de filete de res con chimichurri a 260 L.

El servicio del restaurante es bastante correcto. Amable, con ganas de agradar al comensal, bastante atento a sus necesidades y con conocimiento de la carta. Si bien, es preciso indicar que se notaron algunos desajustes que, si bien no fueron graves, podrían haberse evitado. En cualquier caso, la bebida llegó a la mesa rápido, y la comanda fue tomada en tiempo y forma.


Como parte del servicio es preciso destacar que a la mesa se sirve un delicioso pan de coco, ligeramente tostado, acompañado de un chile francamente memorable. El Lempira, que como saben, es un gran amante del picante, quedó absolutamente maravillado con los sabores, matices y profundidad del chile elaborado por Cesar Mariscos. Sin duda, una receta redonda en la que destaca el sabor potente del chile, compensado por notas ahumadas, ligeros puntos golosos y un toque herbáceo fantástico (lleva laurel). Uno de los mejore chiles de Honduras. ¡No se lo pueden perder!, sencillamente: ES PEC TA CU LAR, un 10 redondo (el Lempira compró 2 frascos).

El Lempira probó bastantes platillos diferentes... sopa marinera, algún cóctel de mixto, un plato de camarones, un pescado a la brasa (¿a la brasa?)

La sopa marinera, que es uno de los reclamos del restaurante, estaba rica pero no emocionaba. Si bien era una sopa con bastante sabor a marisco, el Lempira que come echaba de menos algo de punch, de esencia, de magia. Era, por así decirlo, una sopa marinera académica. Rica, pero... ¿sin alma?


El cóctel mixto, con camarones, pescado blanco, cebolla, chile verde y XXX combinaba correctamente. Era fresco y agradable al paladar. Una buena opción para el calor. El pescado blanco marinado en limón, los camarones con sabor algo justo y la salsita completaba un platillo que como entrante es bastante agradable.


Se esperaba mucho más del platillo de camarones. Los camarones eran bastante frescos, aunque pequeños, con una salsita a base de ajo y perejil. Las papas, ricas, y las verduritas salteadas a buen punto y sabrosas. Resultaron más apetecibles los acompañantes que los camarones.



El pescado a la brasa que llegó a la mesa resultó no ser el pescado que había dicho la mesera. Cuando el Lempira que come le preguntó por ello, muy atentamente la mesera le dijo que no, que, en efecto, era otro. Además de este detalle que, definitivamente, no debería suceder en un tan reputado restaurante, el Lempira tiene la sensación de que el pescado servido no estuvo elaborado a las brasas. Por así decirlo, le pareció que solamente rozó la parrilla en algún momento. El aroma ahumado brillaba por su ausencia. En cualquier caso, el sabor del pescado estaba bien  y su punto de cocción era bastante adecuado.


La carta de bebidas ofrece numerosos tragos a precios comprendidos entre los 45 L. y los 80 L., las cervezas nacionales cuestan 44 L., los refrescos 27 L. La carta de vinos, brilla por su ausencia: "copa de vino" es lo que se ofrece, al precio de 60 L. Definitivamente Cesar Mariscos podría apostar por el vino blanco, el jerez y los espumosos. Teniendo en cuenta su oferta gastronómica, ese tipo de vinos podrían ser un éxito. Sin embargo, una vez más y van ya cientos, el vino sigue sin ser bien tratado, ni bienvenido... una lástima para los amantes de tan mágico producto.

En resumen: Cesar Mariscos es un opción recomendable. Lo servido estuvo entre correcto y rico, pero sólo  enamoró el impresionante chile. Un chile absolutamente memorable, que vale hasta el último kilómetro recorrido para llegar hasta ahí. 



Categoría "Restaurantes" Cesar Mariscos, Tela
Puntuación
Entorno
7.9
Servicio
7.2
Servicio Vino
4
Comida
7.5


Puntuación Media
7
Relación Calidad Precio
7