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jueves, 14 de mayo de 2015

Hierro, Barro y Verde (Valle de Ángeles). Escondite bohemio de viajantes, soñadores y otros amantes de la vida

Hierro, Barro y Verde café se ha convertido, con toda justicia, en uno de los referentes de la efervescente oferta gastro-cultural con la que Valle de Ángeles seduce a viajantes de Honduras, y el mundo.


Situada a escasos metros de la plaza central, esta gastro-cafetería ofrece todo lo necesario para disfrutar del tiempo, del amor, de un libro, de una charla, de un re-encuentro, del violín que todo sábado suena en directo, o, simplemente, de la atractiva oferta dulce y salada de la cocina...

Deliciosos espacios cálidamente decorados, con cientos de objetos elaborados a base de barro y hierro, se reparten en una casa colonial de dos plantas. Abajo, la barra y la cocina dan la bienvenida al comensal, que enseguida se siente cautivo de lo que allí se ofrece. Mucho más que comida. La pastelería exhibida en el mostrador principal es sólo el primer estímulo. Tras las puertas de esta primera sala, la terraza posterior (con una bonita fuente que el Lempira no vio funcionar, unas cuantas mesas para 4 comensales, varias decenas de objetos colgantes -mitad casitas de pájaros, mitad personajes volantes-, y mucha, mucha, muchísima cerámica a la izquierda, en el taller de cerámica), y el jardín exterior lateral (con una escultura a tamaño real de una yunta de bueyes).

Ambos ambientes muy agradables!


Si uno opta por virar a la izquierda, además del taller de cerámica, verá la entrada a la bonita tienda repleta de hierro... y barro. Cientos, sino miles, de objetos decorativos, y detalles de todo tipo. Incluso algo de ropa.


Por la tienda, se accede a la planta superior, donde se encuentra una inmensa sala diáfana, especialmente preparada para hacer las veces de galería de exposiciones, y chill out. El banco bajo del fondo es perfecto para las jóvenes y enamoradas parejas... para el resto de mortales, el reclamo principal de la sala son las pinturas y las macetas que exhiben con descaro su desenfadado y rompedor estilo entre punk-rock y pop-art, a lomos de la corriente urban-art.



Si al comensal aún le queda aliento, puede deleitarse con la luz que accede por las coloniales ventanas de madera que inunda, literalmente, el espacio... o dejar volar la imaginación mirando la vegetación de nuestro Valle.


Mirando por esa ventana, el Lempira que come quiso mudarse a Valle de Ángeles. Hasta que decidió que deberá conformarse con algunos de los personajes volantes. Tanto le gustaron que compró un par de ellos para su árbol de aguacate, el cual, por cierto, está luchando para ofrecer toda la magia de la madre tierra... a ver qué tal se da esta cosecha! (el año pasado dio unos 60 inmensos aguacates, pero el anterior fueron 120!)


En el plano gastronómico, la oferta de Hierro, Barro y Verde café se mueve en los parámetros que se espera de un local orientado a recibir permanentemente visitas de comensales, curiosos, galeristas, artistas, etc. Café (28 L.), Té (30 L.), Frescos naturales (35 L.), Shakes (40 L.), Cerveza (40 L.), Mokafé (35 L.), productos dulces como Cheesecake (75 L.), Repostería variada (35 L.), Flan de coco (60 L.), Tres leches (60 L.), Pie de limón (60 L.)... y elaboraciones saladas, entre las que destacan las Pizzas artesanas (entre 280 y 380 L.), las Hamburguesas (170 L.), y las Ensaladas varias.

Como era hora de merendar, el Lempira se decantó por un Batido de fresa, un Mokafé, un Pie de limón y un Flan de coco.


El Mokafé, especialidad de la casa según informó la muy amable mesera, se presenta con crema batida y un punto de cacao que no enmascara el sabor del café. Una bebida de agradable textura y sabor. Recomendable.

La textura del batido, sin embargo, no era la mejor. Demasiados trozos de hielo dificultaban el pleno disfrute de la fresa. De igual modo, terminaban por aguar la leche con la que estaba elaborado. Los pequeños detalles son clave en las elaboraciones sencillas, como la de un batido. Fresa fresca natural (no congelada) y leche entera directamente ordeñada de la vaca (quizás es posible conseguirla en Valle de Ángeles) harían de este batido una maravilla. No es el caso.


El Flan de coco sí cumplía con creces. Hermoso color casi dorado, caramelo brillante, temblorosa textura y buen sabor. Quizás se echa de menos un punto más de coco... en cualquier caso, un rico flan.


En cuanto al Pie de limón, se dejaba disfrutar. La masa resistía la buena cantidad de relleno de limón, el merengue era suficientemente consistente, y el sabor global del mismo no estaba dominado por el fondo de huevo, cosa que muchas veces sucede (aunque no debiera).


En futuras visitas el Lempira optará por probar las más que apetitosas pizzas que pasaron por su lado... sin duda!

En resumen: Hierro, Barro y Verde café es un MUST total en Valle de Ángeles. Un lugar donde es posible bajarse del tiempo, leer, disfrutar del arte, platicar, o volverse a enamorar. Un lugar que merece más que una visita... 



Categoría "Wine-Bar/Cafetería/Pub" Hierro Barro Verde, Valle de Ángeles.
Puntuación
Entorno - Ambiente
9
Servicio
7.7
Bebidas - Comida
7.8
Puntuación Media
8.075
Relación Calidad Precio
8



Disfruten del Valle, nuestro Valle!

viernes, 16 de mayo de 2014

Como era Antes, una artística galería-café en Valle de Ángeles

Ya hace casi un año que abrió sus puertas Como era Antes, una galería de arte que exhibe obras de artistas de hondureños y en la que se puede, además de comprar cuadros o esculturas, tomar café hecho a la vieja usanza o disfrutar de unas muy interesantes infusiones acompañadas de rica repostería.


Situada frente al parque central de Valle de Ángeles, en uno de los soportales laterales de la plaza, Como era Antes crea un espacio diáfano, amplio y moderno en un entorno colonial. Un muy interesante contraste de estilos que seguro sorprende al comensal. La puerta de acceso, de madera de color, el soportal con columnas también de madera y techo de teja de cerámica, da la bienvenida a un espacio muy amplio y completamente diáfano de paredes laterales pintadas en intenso color violeta. Colgados de las eléctricas paredes, cuadros de diferentes tamaños, formatos y estilos pertenecientes a distintos artistas hondureños, invitan a los adultos a detenerse para contemplar hermosos retratos o modernos paisajes. Un recorrido por la gran sala es un obligado en la visita a Valle de Ángeles.

Las exhibiciones de Como era Antes se renuevan bimensual o trimestralmente, con lo que siempre hay algo nuevo que disfrutar. El precio de las obras de arte varía en función del autor y el tamaño de la misma: desde 200 US$ hasta obras de 2000 US$ (mirar es gratis).

Al fondo de la sala de exposiciones se sitúa el espacio dedicado a la cafetería: una mesa alta de cristal y tres bajas para sentarse en el suelo funcionan de antesala a la terraza exterior, donde también hay situadas varias mesas. Las vistas desde la terraza unidas a la linda decoración de la misma, presidida por una escultura de mujer que parece una re-interpretación moderna de la Venus, hacen de ese espacio el más agradable en días soleados.



Además de galería de arte, Como era Antes, es una cafetería. Una cafetería que sirve café, como antes: filtrado y en grandes cafeteras cerámicas. La taza tiene un costo de 20 L. y la jarra grande, con capacidad para 6 tazas (incluso 7) cuesta 100 L.. Además, la oferta contempla la posibilidad de configurar personalmente infusiones combinando hasta un máximo de 3 hierbas diferentes: zacate de limón, manzanilla, anís, jengibre, menta, hierbabuena, rosa de Jamaica, clavos de olor, pimienta gorda, canela, eucalipto y orégano... Todas NATURALES! excelente (la jarra cuesta 100 L. y la taza 35 L.)

Como acompañamientos reposteros se ofrecen diferentes panes dulces: pan de zanahoria a 25 L., pan de camote y nuez 25 L., pastel de chocolate 40 L. y galletas 10 L., flan 35 L. o arroz con leche estilo colombiano 35 L. La influencia colombiana se deja notar también en la presencia del tradicional "canelazo", una infusión con hierbas aromáticas, canela, miel y aguardiente que es muy común en Bogotá (50 L.) y que el Lempira que come pudo disfrutar en origen varias veces... no hay mejor forma que combatir el terrible frío y la lluvia de Bogotá que con un Canelazo! qué recuerdos...

Así pues, recordando los tiempos en Colombia, el Lempira se decantó por probar el arroz con leche, el pan de camote y nuez, el café y una infusión. Los resultados, seguidamente:

La presentación del café es hermosa, en una enorme jarra de cerámica situada sobre un anafre aunque el café no termina de seducir, sin ser, ni mucho menos, malo. Servido a una buena temperatura era agradable al paladar pero algo plano en matices. El Lempira no tiene clara la procedencia del café pero no le dio la sensación de ser un café muy especial, más allá de que cumple a la perfección con su cometido. Sí le encantó la infusión de hierbas. Confeccionó una de zacate y menta, a la que añadió algo de pimienta gorda. El resultado fue muy sabroso, ligerísimamente picante el fondo y muy potente el aroma y sabor a menta y zacate. Una buena combinación... como otras excelentes que se pueden realizar con las muy buenas y frescas hierbas que se ofrecen. Sugiere el Lempira que la casa elabore algunas combinaciones recomendadas para orientar al comensal e invitarlo a probar infusiones diferentes, porque, la verdad, se hace difícil combinar, por ejemplo, el orégano así a bote pronto.


En cuanto al arroz con leche, el Lempira tiene que decir que lo decepcionó: granos de arroz más bien duros, sin cremosidad alguna y con un sabor monolítico, reiterativo. Suele ser habitual. Es curioso cómo un postre tan sencillo, que cuenta en su receta con tan pocos ingredientes y que su elaboración es simplemente hervir, sea un postre tan complejo en matices y tan difícil de elaborar correctamente. La posibilidad de hacer un arroz con leche está a la mano de cualquiera, pero el arte... al alcance de muy pocos. Quizás sea el famosísimo arroz con leche de Casa Gerardo, en Asturias, España (1 estrella michelín) el mejor arroz con leche del mundo, aunque el de la Nonna del Lempira no le va muy a la zaga. Y es que el Lempira que come es fanático de los arroces con leche: los suele probar allí donde los hagan, porque le encantan cuando quedan cremosos, untuosos, dulces y con esa textura mágica que proporciona el arroz de grano cortro al abrirse, justo cuando deja escapar su alma al cielo de las almas del arroz: la cremosa leche aromatizada con canela y piel de limón.

El arroz con leche colombiano suele completar la receta con uvas pasas, a veces clavo de olor, leche condensada, y suele también utilizar el horno para terminar la cocción. Cada maestrito con su librito, como dice el refrán. En cualquier caso, el arroz con leche de Como era Antes tendría que mejorar para entrar al Olimpo de los arroces. No tanto el pan de camote y nuez, que estaba muy sabroso y tenía una textura húmeda muy agradable. Muy recomendable.


En cualquier caso, y valga como resumen: Como era Antes es una galería, que también es cafetería y que es muy recomendable. Por el ambiente que se respira, por las obras de arte que lucen inmaculadas en la sala, por las infusiones extraordinarias y porque es un hermoso lugar, diferente, para relajarse y disfrutar.


Categoría "Wine-Bar/Cafetería/Pub" Como era Antes,
Valle de Ángeles
Puntuación
Entorno - Ambiente 8,5
Servicio 6,9
Bebidas - Comida 7,3
Puntuación Media 7,5
Relación Calidad Precio 7,5