miércoles, 21 de mayo de 2014

La elaboración de los quesos artesanales de San Rafael, Copán


Hace un tiempo el Lempira dedicó un post a San Rafael, sin lugar a dudas, uno de los establecimientos más estimulantes de la región. En aquél post se hablaba de que habría otro, dedicado a la elaboración de los quesos artesanales de San Rafael, así que nos ahorraremos los detalles de situación, servicio y análisis de carta  que se encuentran descritos en el anterior post (pincha aquí), para pasar a hablar sobre la elaboración de los quesos de estilo europeo que realiza Carlos Guerra en San Rafael.



Para elaborar quesos es necesario tener un ingrediente básico: leche. Leche de vaca, de cabra o de oveja, pero leche de calidad. Así nace cualquier queso bueno de alrededor del mundo: de una leche fresca, sana y de estupenda calidad. El resto viene de las manos de los y las elaboradoras. Del conocimiento y la tradición puestas a disposición del disfrute organoléptico... porque, no hay dudas, un buen queso, es una delicia!

Pero, ¿qué es el queso exactamente? el queso es nada más y nada menos que:
"El Alimento sólido que se obtiene por maduración de la cuajada de la leche una vez eliminado el suero; sus diferentes variedades dependen del origen de la leche empleada, de los métodos de elaboración seguidos y del grado de madurez alcanzado" (Definición de Google).

Así pues, lo primero que hace Carlos en la quesería es obtener leche. Concretamente unos 800 Litros de leche de vaca y cabra que se depositan en esa gran tina que ven en la foto junto a Jonathan, el mesero de San Rafael, y se pasteurizan. Tras dicha operación se añaden bacterias diferentes según el tipo de queso que se quiera producir y se añade cuajo. A partir de entonces, el suero cae por decantación y se comienza a trabajar sobre la cuajada de la leche que equivale a lo que se podría llamar el embrión del queso.

La cuajada de la leche se escurre y se coloca en diferentes moldes en función del tipo de queso que se quiera crear. A partir de ese momento se inicia el proceso de secado, se añade salmuera y sal nuevamente hasta que el queso comienza a consolidarse.

La fermentación de los diferentes componentes de la leche y la intervención de las diferentes bacterias producen texturas, aromas y sabores completamente distintos. 


Una vez formado el queso, en San Rafael lo empacan al vacío (excepto en el caso de quesos tipo Brie, Camembert o Azul) para evitar contaminaciones y lo colocan en la nevera de maduración en frío, que emula las cuevas donde descansan los quesos en Francia, España o italia. Este proceso de maduración se realiza en función de cada queso en concreto, durante más o menos tiempo. Un queso fresco no pasa por este proceso, pero sí un queso semi-curado o curado. De hecho, son varios los quesos que maduran incluso durante años. Por ejemplo, los Parmiggiano Reggiano, o los manchegos curados.

Transcurrido el tiempo adecuado de maduración, el Maestro quesero cata el queso y define si está ya para salir al mercado, o si aún debe afinarse un poco más. 


A grandes rasgos, este es el proceso técnico de elaboración de quesos de la quesería San Rafael... pero la técnica no es lo único que se saborea cuando se prueba un queso, por eso, los invitamos a estar atentos porque en breve publicaremos una entrevista con el alma de la quesería, el Maestro quesero Carlos Guerra. No se la pierdan!

Un abrazo Lempiras!


lunes, 19 de mayo de 2014

Enchanté un restaurante con pretensiones en San Pedro Sula

Enchanté es un refinado restaurante de San Pedro Sula en el que además de disfrutar de una carta con influencias francesas en un ambiente bastante agradable, es posible acudir en las noches de los viernes a escuchar buen jazz y blues en directo.

Situado en la calle 5, 17 Avenida Circunvalación, casa nº176, Enchanté se encuentra calificado por los usuarios de Trip Advisor en San Pedro Sula como el 4 mejor restaurante de la ciudad. Y ya saben los y las lectoras más fieles, que el Lempira ha ido, poco a poco, visitando los 10 mejor valorados de Tegucigalpa para emitir su rigurosa e independiente valoración. Así que decidió probar algunos de los sugerentes platillos que conforman la carta de Enchanté.

El establecimiento ofrece parqueo para numerosos vehículos y seguridad privada permanente. La puerta de acceso conduce por una especie de pasillo abierto a través de un pequeño jardín a una segunda puerta a partir de la cual se accede a un espacio utilizado como recibidor. Varias salas de servicio diferentes se abren paso de izquierda a derecha según entra el comensal. Mesas cuadradas, vestidas con mantelería blanca y paso de mesa rojo invitan a sentarse cómodamente en la primera que se encuentre libre. Las paredes, color pastel, están decoradas con fotografías en blanco y negro y algún que otro detalle. El ambiente que se respira gracias a la decoración es acogedor pero no deja de sentirse una especie de congojo mental. Quizás porque la solería no acompaña, o porque la decoración en general está ya un poco De Modé. En cualquier caso... es agradable. Al fondo de las salas se sitúa el jardín. Un gran espacio donde también es posible comer en una de las amplias mesas redondas. Cuando es de noche, este espacio es el más recomendable, pues hay ventilación suficiente y el jardín tiene su encanto.


En cuanto al servicio, decir que éste varía en función del mesero encargado. Unos más atentos que otros, y otros mucho más graciosos que unos. A la mesa del Lempira acudieron todos, incluidos los dueños del local, que fueron los que terminaron por recomendar qué elegir de la (demasiado) nutrida carta. Es de recibo indicar que los platillos llegaron en buen tiempo y forma; aunque los meseros no lograron responder muchas de las cuestiones que formuló el Lempira. Quizás por ello acudieron al rescate los dueños... quien sabe!

Como hacía calor en San Pedro (- "obvio") el Lempira decidió marchar unos cócteles mientras se decidía. Se ofrecen 23 cócteles a precios comprendidos entre los 70 L. y los 90 L. La carta de comidas se divide en la sección Entradas, Carnes, Pescados y Mariscos, y Postres. Entre las Entradas destacan: el Hojaldre de Caramones (370 L.), el Escargot Portobello ( 380 L.), el Carpaccio de Carne o Salmón (370 L.), los Mejillones Marinados (355 L.), los Calamares empanizados (375 L.), las Crepas de Langosta (380 L.)... entre otros muchos sugerentes. Además se ofrece Bisque de Langosta y Sopa de Cebolla (300 L.) y 5 ensaladas.

Entre los platos de fondo, que se sirven con 2 acompañantes, destacan: el Filet Mignon con varias salsas diferentes (entre 330 y 380 L.), las Costillas de Cordero (395 L.), el Filete Bourguignone (310 L.), la Codorniz (285 L.), la Pechuga de Pato a la Naranja (375), el Salmón Mediterráneo (355 L.), el Bass Chileno con Salsa de Cointreau (285 L.), el Róbalo con Espinaca y Almendras (275 L.), los Camarones Cajun (285 L.), entre otras pretensiosas elaboraciones. Como pueden comprobar, una carta muy exigente en cuanto a la cantidad de materia prima fresca que es necesario costear para preparar todos esos platillos correctamente a diario; pero, ciertamente, una carta que, bien elaborada, abriría las puertas del paraíso sin dudas. 

¿Será?

Ante la inmensa y apetitosa oferta, el Lempira decidió dejar llevarse por las sugerencias de la casa. Probó el Hojaldre de Camarones, el Bass Chileno, el Róbalo con Espinaca y Almendras y el Filet Mignon Diana. Desgraciadamente ninguno de los platos, salvo, quizás, el Bass Chileno, cumplió con las expectativas que había levantado la exigente carta.

El Hojaldre de Camarones fue sugerido por la casa como uno de los platillos estrella del restaurante. Uno de los más pedidos y laureados. Sin embargo, el tal hojaldre era en realidad un pedazo de pan de baguete desmigado. Ya se ha hablado en otras ocasiones en este blog sobre la manía que algunos restauradores tienen de llamar a las cosas como ellos quieren y no como se llaman. Es algo que debe corregirse cuanto antes, porque cualquiera que sea la razón por la cual se ofrece en la carta una cosa y se entrega en la mesa otra distinta, no tiene justificación. El Lempira reflexiona en alta voz:

- "Me ofrecen hojaldre y me entregan pan. Si yo hubiera querido pan, hubiese pedido pan".


Seguramente en Enchanté no lo perciban así. Seguramente en los otros restaurantes donde el Lempira ha vivido situaciones análogas tampoco.

El Bass Chileno en salsa de Cointreau fue el plato más conseguido de la noche. Un filete de buen tamaño y sabor agradable que combinaba bien con la salsa a base de cointreau, terminó por convencer al Lempira. Pese a la más que probable procedencia congelada del filete, éste se mostraba jugoso y tierno. La salsa, agradable. Las verduritas de acompañante estaban sabrosas y de textura crujiente. Un buen plato.

El filete de Róbalo no terminaba de convencer. Su sabor era anodino. En comparación con el Bass, éste no tenía nada que hacer. Sin embargo, la mezcla de espinacas y almendras estaba muy rica. Juego de texturas, contraste de sabores que acompañaban muy bien un filete poco sabroso. Una vez más, los acompañantes estaban realmente ricos: los espárragos frescos al punto perfecto y las papas gratinadas bien conseguidas. Con un buen filete de Róbalo el platillo mejoraría sustancialmente, porque la salsita a base de espinacas es muy rica.


El Filet Mignon Diana era más un filete de res normal que un Filet Mignon, cortado tipo mariposa, lo cual es una contradicción intrínseca. El Filet Mignon es una pieza muy específica, el extremos más fino del solomillo; el Lempira lo disfruta alto, cuando se eleva hasta el infinito y más allá porque esa es su gracia. En cualquier caso, la carne era jugosa y suficientemente tierna. No estaba mal, sobre todo gracias a la máscara de la salsa. Una vez más los acompañantes resultaron mejores que el ingrediente principal.


Como postre, el Lempira se decantó por la Creme Brulé. Un postre de muy sencilla elaboración que esta vez, y van ya varias, el exceso de azúcar para elaborar la costra de caramelo superior convirtió el postre en un imposible.



En el capítulo bebidas destaca la carta de Cócteles. El Lempira probó la margarita, correcta pero sin enamorar, y un Pisco Sour con excesiva clara. En cuanto a los vinos, en Enchanté hay copas aceptables y algunas referencias interesantes, el Lempira recuerda de memoria que ofrecían alguna opción a precio más o menos razonable.

En Resumen: Enchanté es un restaurante con pretensiones que podría manejar una carta más reducida y menos exigente. Algunos ingredientes o componentes de los platillos estaban realmente ricos, pero el conjunto no terminaba de seducir y los precios son elevados. Si se depura la carta y se afinan  ciertas elaboraciones creemos que puede ser un lugar muy recomendable. Brindamos porque así sea!







Categoría "Restaurantes" Enchanté, San Pedro Sula Puntuación
Entorno 7,5
Servicio 7
Servicio Vino 6,7
Comida 6,6
Puntuación Media 6,8
Relación Calidad Precio 5,5





viernes, 16 de mayo de 2014

Como era Antes, una artística galería-café en Valle de Ángeles

Ya hace casi un año que abrió sus puertas Como era Antes, una galería de arte que exhibe obras de artistas de hondureños y en la que se puede, además de comprar cuadros o esculturas, tomar café hecho a la vieja usanza o disfrutar de unas muy interesantes infusiones acompañadas de rica repostería.


Situada frente al parque central de Valle de Ángeles, en uno de los soportales laterales de la plaza, Como era Antes crea un espacio diáfano, amplio y moderno en un entorno colonial. Un muy interesante contraste de estilos que seguro sorprende al comensal. La puerta de acceso, de madera de color, el soportal con columnas también de madera y techo de teja de cerámica, da la bienvenida a un espacio muy amplio y completamente diáfano de paredes laterales pintadas en intenso color violeta. Colgados de las eléctricas paredes, cuadros de diferentes tamaños, formatos y estilos pertenecientes a distintos artistas hondureños, invitan a los adultos a detenerse para contemplar hermosos retratos o modernos paisajes. Un recorrido por la gran sala es un obligado en la visita a Valle de Ángeles.

Las exhibiciones de Como era Antes se renuevan bimensual o trimestralmente, con lo que siempre hay algo nuevo que disfrutar. El precio de las obras de arte varía en función del autor y el tamaño de la misma: desde 200 US$ hasta obras de 2000 US$ (mirar es gratis).

Al fondo de la sala de exposiciones se sitúa el espacio dedicado a la cafetería: una mesa alta de cristal y tres bajas para sentarse en el suelo funcionan de antesala a la terraza exterior, donde también hay situadas varias mesas. Las vistas desde la terraza unidas a la linda decoración de la misma, presidida por una escultura de mujer que parece una re-interpretación moderna de la Venus, hacen de ese espacio el más agradable en días soleados.



Además de galería de arte, Como era Antes, es una cafetería. Una cafetería que sirve café, como antes: filtrado y en grandes cafeteras cerámicas. La taza tiene un costo de 20 L. y la jarra grande, con capacidad para 6 tazas (incluso 7) cuesta 100 L.. Además, la oferta contempla la posibilidad de configurar personalmente infusiones combinando hasta un máximo de 3 hierbas diferentes: zacate de limón, manzanilla, anís, jengibre, menta, hierbabuena, rosa de Jamaica, clavos de olor, pimienta gorda, canela, eucalipto y orégano... Todas NATURALES! excelente (la jarra cuesta 100 L. y la taza 35 L.)

Como acompañamientos reposteros se ofrecen diferentes panes dulces: pan de zanahoria a 25 L., pan de camote y nuez 25 L., pastel de chocolate 40 L. y galletas 10 L., flan 35 L. o arroz con leche estilo colombiano 35 L. La influencia colombiana se deja notar también en la presencia del tradicional "canelazo", una infusión con hierbas aromáticas, canela, miel y aguardiente que es muy común en Bogotá (50 L.) y que el Lempira que come pudo disfrutar en origen varias veces... no hay mejor forma que combatir el terrible frío y la lluvia de Bogotá que con un Canelazo! qué recuerdos...

Así pues, recordando los tiempos en Colombia, el Lempira se decantó por probar el arroz con leche, el pan de camote y nuez, el café y una infusión. Los resultados, seguidamente:

La presentación del café es hermosa, en una enorme jarra de cerámica situada sobre un anafre aunque el café no termina de seducir, sin ser, ni mucho menos, malo. Servido a una buena temperatura era agradable al paladar pero algo plano en matices. El Lempira no tiene clara la procedencia del café pero no le dio la sensación de ser un café muy especial, más allá de que cumple a la perfección con su cometido. Sí le encantó la infusión de hierbas. Confeccionó una de zacate y menta, a la que añadió algo de pimienta gorda. El resultado fue muy sabroso, ligerísimamente picante el fondo y muy potente el aroma y sabor a menta y zacate. Una buena combinación... como otras excelentes que se pueden realizar con las muy buenas y frescas hierbas que se ofrecen. Sugiere el Lempira que la casa elabore algunas combinaciones recomendadas para orientar al comensal e invitarlo a probar infusiones diferentes, porque, la verdad, se hace difícil combinar, por ejemplo, el orégano así a bote pronto.


En cuanto al arroz con leche, el Lempira tiene que decir que lo decepcionó: granos de arroz más bien duros, sin cremosidad alguna y con un sabor monolítico, reiterativo. Suele ser habitual. Es curioso cómo un postre tan sencillo, que cuenta en su receta con tan pocos ingredientes y que su elaboración es simplemente hervir, sea un postre tan complejo en matices y tan difícil de elaborar correctamente. La posibilidad de hacer un arroz con leche está a la mano de cualquiera, pero el arte... al alcance de muy pocos. Quizás sea el famosísimo arroz con leche de Casa Gerardo, en Asturias, España (1 estrella michelín) el mejor arroz con leche del mundo, aunque el de la Nonna del Lempira no le va muy a la zaga. Y es que el Lempira que come es fanático de los arroces con leche: los suele probar allí donde los hagan, porque le encantan cuando quedan cremosos, untuosos, dulces y con esa textura mágica que proporciona el arroz de grano cortro al abrirse, justo cuando deja escapar su alma al cielo de las almas del arroz: la cremosa leche aromatizada con canela y piel de limón.

El arroz con leche colombiano suele completar la receta con uvas pasas, a veces clavo de olor, leche condensada, y suele también utilizar el horno para terminar la cocción. Cada maestrito con su librito, como dice el refrán. En cualquier caso, el arroz con leche de Como era Antes tendría que mejorar para entrar al Olimpo de los arroces. No tanto el pan de camote y nuez, que estaba muy sabroso y tenía una textura húmeda muy agradable. Muy recomendable.


En cualquier caso, y valga como resumen: Como era Antes es una galería, que también es cafetería y que es muy recomendable. Por el ambiente que se respira, por las obras de arte que lucen inmaculadas en la sala, por las infusiones extraordinarias y porque es un hermoso lugar, diferente, para relajarse y disfrutar.


Categoría "Wine-Bar/Cafetería/Pub" Como era Antes,
Valle de Ángeles
Puntuación
Entorno - Ambiente 8,5
Servicio 6,9
Bebidas - Comida 7,3
Puntuación Media 7,5
Relación Calidad Precio 7,5



miércoles, 14 de mayo de 2014

Argentinian Grill en West Bay, Roatán. Una muy buena opción en la playa!

La Posada Arco Iris alberga uno de los restaurantes más concurridos de Roatán, en West End: la famosa Parrilla Argenitnian Grill. Esta posada, que no ha parado de crecer al  ofrecer un alojamiento estupendo a precios atractivos, se encuentra situada en en primera línea de playa y ofrece un espacio de playa "cuasi-privada" a sus huéspedes además de Kayaks y equipos de snorkeling. Un entorno distendido, agradable y paradisíaco y unas bonitas y confortables habitaciones, hacen de la Posada Arco Iris uno de los mejores en cuanto a la relación Calidad Precio en Roatán.

El caso es que este Hotel, hermano de la Posada Orquídeas, ha abierto también sucursal en West Bay (Seremein). En dicha sucursal, ha establecido una especie de Bistró-gatro-pub argentino, con algunos de los platos que ofrece su restaurante de West End. Definitivamente una genial idea porque son muchos los turistas que prefieren alojarse en West End y visitar durante el día la playa de West Bay. Así que, este bistró argentino se convierte en una de las opciones más interesantes de West Bay ofreciendo comida de calidad a precios razonables, además de una ubicación privilegiada frente al mar.

El quincho principal donde se sitúa el Bistró es enteramente de madera. Techos altos, de paja, protegen del fuerte sol de la isla, mientras los ventiladores trabajan sin descanso. Mesas y sillas de madera hacen el resto. Un espacio amplio, confortable y cómodo que se adapta a la perfección a las necesidades del bañista: duchas de agua dulce están disponibles al final de la sala del restaurante, y tumbonas confortables con sombrillas en la playa. El conjunto dibuja un ambiente completamente playero, acorde a lo que cualquier visitante necesita cuando está disfrutando durante el día de ese paraíso caribeño llamado Roatán: tranquilidad, algo de sombra, mucho sol, cerveza fría y algo de comida para picar a medio día.


El servicio del Bistró es atento, aunque a veces, sobre todo cuando la playa está llena a causa de la llegada de turistas provenientes de los cruceros, está algo ajetreado y sobrepasado. En cualquier caso, el personal ofrece rápidamente las tumbonas, coloca la sombrilla y se apresura en servir las bebidas y ofrecer la carta. El servicio además, si uno está alojado en La Posada Arco Iris, Las Orquídeas o la propia Seremein, incluye también la posibilidad de disfrutar de los Kayaks y equipos de Snorkel disponibles también para alquiler.

La carta del Grill es breve, lo cual, se agradece. Se basa en productos fáciles de comer y disfrutar a las temperaturas elevadas de la playa a medio día. Destacan los cortes de carne argentinos, como la entraña, las empanadas o las hamburguesas. También hay ensaladas. En general comida de elaboración sencilla que reproduce sólo una parte de lo que ofrece su restaurante principal de West End, el cual, además de estos platos, ofrece marisco y pescado fresco del día, y pasta fresca, entre las que destacan, nada más y nada menos que una de las pastas más deliciosas de entre las deliciosas pastas argentino-italianas: los Sorrentinos. Subiremos un post especial sobre esta pasta re-interpretación argentina de la tradición italiana, porque la Nonna del Lempira dejó su receta en su última visita.

El Lempira, con calor, pidió cerveza nacional, una entraña al punto medio, una hamburguesa y unas empanadas. Los resultados, a continuación:


Las empanadas estaban deliciosas. Perfecta ejecución de la carne cortada a cuchillo y no picada a máquina. Excelente decisión!, sabrosa, al punto perfecto de comino y sal, con un relleno bien elaborado, sabroso, profundo e incluso jugoso. La masa de las empanadas también estaba bien hecha. Punto excelente de fritura. Realmente ricas empanadas argentinas... (qué recuerdos!)




Sin embargo la entraña dejó un poco que desear. Siendo una parrilla argentina y demostrando el conocimiento que tienen en cocina sobre la gastronomía de dicho país (el Lempira que come no conoce lugares donde se ofrezcan Sorrentinos frescos, ni siquiera en Argentina), no deberían haber asado la entraña sin sus membranas. No es la primera vez que el Lempira habla al respecto: retirar las membranas a la entraña si ésta va a asarse en la parrilla implica que el corte pierda jugosidad y textura crujiente. En cualquier caso la carne estaba sabrosa y el punto correcto.





La hamburguesa estaba correcta. Disfrutable. Aunque las papas fritas de bolsa congeladas no se comprenden, pues no cuesta tanto freir una papa cortada. En cualquier caso la hamburguesa es buena opción para comer algo mientras se disfruta del mar.

El capítulo bebidas ofrece refrescos, cerveza nacional y algunos vinos interesantes... Aleluya! especialmente destaca Domados Zaíno, un Malbec con algo de Cabernet Sauvignon que se muestra intenso a la nariz y concentrado en boca. Potente con los taninos presentes pero redondeados, opulento y amplio, en el que predominan los aromas y sabores a ciruelas pasas y frutas rojas.

En Resumen: un Grill recomendable que se convierte, quizás, en la mejor opción para comer-picar algo en West Bay durante un día de playa. Buen ambiente, excelente entorno, buen servicio y comida más que correcta. Recomendable.



Categoría "Wine-Bar/Cafetería/Pub" Argentinian Grill West Bay Puntuación
Entorno - Ambiente 8
Servicio 7,7
Bebidas - Comida 8
Puntuación Media 8
Relación Calidad Precio 7



lunes, 12 de mayo de 2014

Un maridaje perfecto: Coyam 2011 + Dark Passanger de Daniela Andrade

Recientemente, Distribuciones Kawas, importadores de vinos  a Honduras (gracias por el esfuerzo que significa), enviaron al Lempira que come una muestra de un vino chileno del Valle de Colchagua llamado Coyam. Para catarlo como se merece y emitir la rigurosa e independiente valoración que le solicitaban, el Lempira optó por preparar al calor de las brasas un rack entero de cordero y disfrutar de la música de la artista canadiense-hondureña llamada Daniela Andrade. Muchas emociones para una misma noche...

Así que, por partes: primero, el vino.


Coyam 2011

Coyam es un vino de la bodega Emiliana, producido en la Denominación de Origen chilena Valle de Colchagua. Una Denominación bastante reconocida por la producción de vinos de gran calidad en los últimos años.

La peculiaridad de Coyam es que se elabora con uvas orgánicas y de acuerdo a los parámetros de la agricultura biodinámica. Para entendernos: vinos ecológicos que no utilizan ningún tipo de químico para ser producidos (ni en finca, ni en bodega) y que, además, se elaboran teniendo en cuenta los parámetros de Rudolf Steiner en relación a la finca y el medio en el que ésta se inserta. Un enfoque cuidadoso con la naturaleza mediante el cual ha sido posible producir excelentes y maravillosos vinos y vinazos. Entre los más conocidos y laureados, por ejemplo, es posible mencionar a Pingus, el vino más caro de España (hasta la aparición en escena de Teso de la Monja) que ha alcanzado puntuaciones de 100/100 puntos Parker.

Coyam es la gama alta de una bodega que se ha instalado en el Valle de Colchagua en 1986 y que en poco tiempo, ha logrado posicionar en el mercado chileno e internacional vinos de calidad... como este:

Un vino de color cereza picota, de capa muy alta, con ribete violáceo y lágrima densa que tinta la copa. Hermoso color!

En nariz, el vino se muestra bastante complejo: notas de madera de roble, café tostado, fruta roja muy madura, mermelada de frambuesa, cereza en licor, tonos herbáceos, notas vegetales, algo de cedro y un toque de tinta china. Mejora enormemente con la aireación, por lo que el Lempira recomienda decantar.

En boca es un vino potente, intenso, amplio, poderoso, opulento, casi desbocado. Con los taninos presentes, marcados y un poco agresivos todavía (aunque el tiempo los domará). De entrada golosa y final medio-largo, el vino tiene una estupenda estructura y reproduce en boca los aromas de la nariz. Su acidez es media y el retrogusto bastante complejo.

Un vino muy recomendable para los amantes de los vinos potentes, extraídos, frutales y modernos. El tiempo en botella le sentará de maravilla para domar su gran potencia.



Categoría: Vino. Coyam 2011 Puntuación
Cata 89
Relación Calidad Precio 7,5


En cuanto a la comida, decir que el Rack de Cordero quedó de maravilla y maridó estupendamente bien con el vino. El Lempira recomienda encarecidamente utilizar alguna salsa de tipo dulzón con este vino: la potencia y golosidad de Coyam combina a las mil maravillas con una salsa de frutos rojos, por ejemplo.

Y como el Lempira está de excelente humor... ¡compartirá su receta para la elaboración del rack de cordero!

-"No se acostumbren", dice.

Receta: Rack de Cordero a la menta y romero;

- Rack de Cordero entero, sin limpiar. La grasa es buena. No la retiren porque perderá jugosidad el corte.
- Cantidad al gusto de Menta Fresca picada.
- Cantidad al gusto de Romero Fresco picado.
- Cantidad al gusto de Sal Gruesa.
- Cantidad al gusto de algún chile ahumado (páprika, chipotle o cobán)
- Cantidad al gusto de Ajo
- Un poco de Azúcar moreno (poner poca cantidad, porque sólo queremos utilizar el azúcar para facilitar que el resto de ingredientes penetren en la carne. ¡No queremos que quede dulce!)
- Aceite de Oliva Virgen Extra (sí, Virgen Extra. El Lempira dice: -"es más caro... pero es infinitamente mejor. Ahorre en otra cosa, pero no en aceite, por la gran...". - "¡Lempira, por favor, contrólese!)


Preparación:

Marinar el rack entero de cordero con los ingredientes arriba mencionados. Es necesario untar la carne totalmente con el aceite y el resto de ingredientes. Dejar durante 3 horitas o más en la nevera envuelto en papel film transparente.

Retirar de la nevera el cordero y poner a temperatura ambiente mientras se hace la brasa. Utilizar madera de roble si es posible (el carbón también va bien si no se dispone de madera). Es importante hacer suficiente brasa para ir alimentando el calor según necesidad. La idea es tener una temperatura estable para asar el cordero de unos 150 Cº o menos. Si se pasan con el calor, achicharrarán la carne. Hay que asarlo a baja temperatura, lentamente, con el humo de las brasas.

Colocar por el lado de los huesos en primer lugar. Cuando comience a sangrar levemente por los laterales y arriba, dar vuelta. En total es probable que en unos 35-45 minutos esté terminado, pero si la temperatura de asado es menor, tardará más. No se preocupen por eso... que se haga lentamente es, precisamente, lo que se busca.

Para el maridaje final: 

Servir una copa de Coyam 2011, cortar el rack de cordero, agregar una salsita de frutos rojos y darle al play a Dark Passanger de Daniela Andrade. Su aterciopelada voz es el acompañante perfecto para una noche inmejorable de buen vino y buena comida. Qué bien canta esta estupenda artista de ascendencia hondureña!!




ESPECTACULAR!

viernes, 9 de mayo de 2014

Panecillos Juanita, el clásico de La Bolsa

Nada más y nada menos que en 1954 nació este maravilloso puesto de comidas. Más de 60 años ofreciendo panecillos con frijol y mantequilla ininterrumpidamente a generaciones y generaciones de  capitalinos. Todo un clásico en Tegus!


No es exagerado decir que en el barrio de la bolsa, a la vuelta del Hospital San Jorge, se encuentra situada una máquina del tiempo... un maravilloso establecimiento que sigue ofreciendo la primogénita y original receta de los panecillos con frijol tal cual se realizaba hace 60 años. Un local con encanto, tradición e historia que panecillo a panecillo es capaz de transportar al comensal a tiempos remotos...  A los primeros, una visita a Panecillos Juanita, seguramente sirviera para transportarlos a los tiempos de la gran huelga bananera, la conquista del voto femenino (1955), el traspaso de la Coneja Cardona al fútbol europeo (1957) o el nacimiento del Rock and Roll. Si el o la lectora tiene menos edad, es probable que los panecillos de Juanita lo sitúen en aquellos inolvidables '70 u '80, en los bailes del Centro Social Universitario, en los tristes días tras el huracán Fifí, en las hermosas nuevas salas de cine que se abrían al calor del celuloide, o en el vibrante momento en que un menudo y corpulento catracho de gran pecho y mayor corazón lograba conectar dos paredes seguidas y golpeaba con su alma la primera pelota mundialista que se introduciría en el arco de la anfitriona, España (1982).

Al Lempira que come le encantan estos puestos de comida que rebosan historia. La sensación que se produce al entrar en ellos es, sin duda, mágica. Pero, además, el Lempira siempre dice: "algo deben tener para haberse mantenido abiertos durante tantos años", y vaya si lo tienen... porque los panecillos están realmente ricos!

Acceder a Panecillos Juanita, en un primer momento, provoca una sensación contradictoria. La sensación de acceder a un lugar histórico se ve, ciertamente, perturbada por la colorida pintura nueva del local, financiada por una conocida marca de refrescos que no permite inspirar la historia del modo tan intenso como sería deseable. Enseguida se disipa la contradicción. Cuando el comensal traspasa el patio interior y accede a la cocina, donde está situada la hornilla principal (que funciona desde hace un tiempo ya como recambio de la original) y consigue atrapar los aromas a madera, frijol y pan tostado, la consecuencia es inevitable: recuerdos y más recuerdos se amontonan en su cabeza, al mismo tiempo que las glándulas salivales comienzan a trabajar.


- "Buenos días. 4 panecillos por favor".
- "Normales o con huevo?"
- "Normales."
- "Algo de tomar?"
- "No, muchas gracias."
- "44 Lempiras."

Los panecillos se sirven calientes, recién salidos de la hornilla donde descansan hasta que se tuesta suficientemente la costra del esponjoso pan blanco, de un lado primero, de otro después. Van rellenos de frijol y mantequilla los tradicionales de toda la vida, y de frijol, mantequilla y huevo la versión más moderna. Ambos utilizan la receta secreta del frijol. Una receta de la cual guarda celosamente las proporciones justas de sal, chile y quizás otros ingredientes (como ajo o cebolla o manteca de cerdo), la descendencia directa de Doña Juanita, su hija Mercedes Fonseca. Del mismo modo que el pan, que sigue elaborándose conforme a la receta de 1954 y de manera exclusiva para Panecillos Juanita.


El resultado es muy recomendable: el pan blanco del panecillo es bastante esponjoso y de sabor suave, ligeramente salado pero con un deje goloso. Lo más interesante es el toque crujiente de su costra tostada en la hornilla. El frijol está muy rico, con un leve picante de fondo. El sabor de la mantequilla es potente y enriquece el conjunto aportando jugosidad. 

Si el comensal piensa comer allí mismo los panecillos, estos se colocan en unas cestas de plástico, pero si el comensal piensa llevárselos a casa, se introducen en su tradicional bolsa de papel-cartón. También existe la posibilidad de pedirlos a domicilio, llamando al teléfono: 2225 3227 / 3336 1554

En resumen: un puesto clásico, al alcance de todo público. No lo duden, vale la pena.


Categoría "Puestos de Comida" Panecillos Juanita, Tegucigalpa Puntuación
Servicio 7
Comida 8,3
Puntuación Media 8,04
Relación Calidad Precio 8